miércoles, 3 de noviembre de 2010

Ceños


Ese descomplique de la niña del vestido blanco q bailotea en círculos en un prado
mientras q tararea esa canción que te estremece la tranquilidad añoro encontrarla odio apreciarla y detesto tener que desearla. pero bueno eso es parte de otro sueño. lo que te quería decir es que a mi no solo me afecto la tranquilidad me hizo temblar todo el mundo y cada cosa que creía conocer. me hizo querer empezar de nuevo, querer amar, enamorarme, embrutecerme y aprender a odiarla con el pasar del tiempo.

Tiempo después vi a la chica pelinegra que solía aparecer por la cocina de mi madre de vez en cuando para recordarme que alguna ves te aprendí a odiar y a darte en préstamo mis mil demonios. y me acorde del único demonio que se quedo a mi lado mientras los demás te visitaban
nunca supiste que me dijo. pero se que la mujer del vestido blanco no existe ahora, jamas lo hizo y aprendí que jamas te me llevaste o me destruiste las buenas intenciones.

Simplemente deje de creer en ti, en mi, no aprendí, descubrí que no eras mas que una noche abrupta y desierta, una noche sin tabaco, una madrugada sin cobijas, y siempre creíste que yo era el hielo deshecho que arruinaba tu ron.

La chica del vestido blanco sigue siendo la de mis sueños, la que no existirá, mi chica misterio, mi mas profundo deseo y tu competencia permanente.

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